Volver al blogTallerista - Grupo presencial
Kaliyuga
El ascensor se detuvo en el piso 16. Cuando las puertas se abrieron, vi a dos personas que no había visto antes. Avancé tres pasos y por alguna razón, volví la vista hacia el ascensor, mientras veía como se cerraba la puerta una de ellas me observó fijamente.
Alicia Torres
09 de julio de 2026
17 min de lectura
Veinticuatro horas antes, salí a trabajar. Ese día me tocaba asistir de forma presencial, como cada segunda semana del mes. Según lo estimaba el protocolo del plan de continuidad del negocio, se encontraban ellos para reiniciar los servidores. Sin embargo, aquella mañana era diferente.
Como todas las mañanas saqué a pasear a Caronte, mi perrito, luego de 30 minutos regresé al departamento y mi hermanita, saliendo me dice:
-Te deje café. Por favor, lava tus platos.
Mientras le limpiaba las patitas a Caronte, vi una notificación en mi celular. Era una alerta de intento de ingreso al Windows autentificador, me pareció extraño, pero no peligroso. La ubicación del acceso sospechoso coincidía con mi propia laptop, la que estaba justo encima de mi escritorio. Fui inmediatamente hacia el dormitorio. La laptop estaba apagada, pero aun así la alerta insistía en que alguien intentaba acceder desde ella.
Entré al grupo de Teams y cuando iba a empezar a escribir, llegó al chat un mensaje del developer, relatando lo mismo, después llegó otro del owner, hasta que alguien finalmente pregunta:
-¿Es esto un intento de hackeo?
–No lo creo -respondió el Jefe.
Se han reportado intentos de ingreso a los servidores- pero, al parecer solo son casos aislados – acotó el jefe.
Pero ya somos 3 personas del mismo equipo- pensé.
Ellos tres formaban parte de un nuevo proyecto que se esperaba que iniciara en las próximas semanas, los tres sospecharon, pero prefirieron no comentar nada en ese momento, al menos no por Teams, ya que, por su grupo de WhatsApp, escribieron lo siguiente:
—Oe, a ti también te pasó ¿no? —escribió el owner.
—Sí, pero no a mi cuenta principal sino a uno de los maquinas. Por eso me pareció raro, ¿Será parte de las simulaciones? —comentó el developer.
—La reunión de estatus es el viernes, yo creo que es parte de las pruebas de vulnerabilidades internas que nos comentaron—respondí.
Para mis adentros, pensé que lo mejor era no comentar nada, no quería quedar como huevon.
—Hay que ser cuidadosos con esta implementación. Puede ser nuestro final.
Pero antes de que terminara de escribir la siguiente frase, volvimos a recibir una alerta de intento de ingreso desde nuestros celulares, los mismos desde los que estábamos escribiendo.
—Estoy rumbo a la oficina, comenté, hoy me toca presencial, les cuento si averiguo algo— escribí.
Durante el trayecto al trabajo llegaron dos alertas más, bloqueándose de forma automática mi acceso por treinta minutos.
Al llegar al hall principal, saludé a todos y pasé por el primer control de accesos, lo que era extraño ya que debería tener bloqueado mi acceso, entré al ascensor, directamente al piso 13, dirigiéndome en la torre C, pasé por el identificador facial, se abrió la puerta y entré a la sala Delphus, estaban todos ubicados.
—Buenos días a todos—comenté con voz grave.
Algunos asintieron con la cabeza y empezaron a proyectar, nadie comentó nada sobre las alertas de intentos de ingreso, hasta que al repasar la bitácora de incidencias indicaron que sí, hubo un intento de hackeo dos semanas antes a los servidores de oriente y para evitar futuros riesgos, estaban realizando protocolos antihacking y de forma aleatoria estaban realizando pruebas de vulnerabilidad, pero que no debería de aplicar a nuestro equipo.
Mi jefe se puso a mi lado y me tocó el hombro diciéndome:
—Te invito a almorzar, quiero comentarte algo.
Dejándome sin opción a decir no, alcé las cejas y tratando de sonreír, le respondí déjame cerrar la sesión y vamos.
—No- me respondió él-. Lleva la laptop, además, iremos en mi auto.
Pensé «este me hará trabajar en mi hora de almuerzo».
Luego, en su auto, me dijo: Es un almuerzo con el equipo de nuevos consultores que están a cargo de este nuevo entorno, han hecho un espacio para conocernos.
Yo estaba realmente cansado. Lo único en lo que pensaba era en cronograma de entrega. Aún estábamos definiendo los recursos de este proyecto y el trabajo solo parecía aumentar.
Hacía un tiempo que había entrado en modo personaje. Me había convertido en un fan service al servicio de los gigantes de la tecnología, no me cuestionaba ni porque ni para qué y menos con esa gente.
Al regreso, sentado en mi escritorio empezaron a llegar nuevamente otras notificaciones, las que no presté atención, pasaron varios minutos y sonó una alarma que provenía del piso 16, donde se encontraban los servidores, específicamente del desarrollo del cual estábamos trabajando, en ese instante, desconecté mi laptop, tomé mi celular y mi taza de café, y directamente fui hacia el ascensor.
El ascensor se detuvo en el piso 16. Cuando las puertas se abrieron, vi a dos personas que no había visto antes. Avancé tres pasos y por alguna razón, volví la vista hacia el ascensor, mientras veía como se cerraba la puerta del ascensor una de ellas me observo fijamente.
Para llegar a las salas de reuniones de la torre C, solamente me identifiqué con mi huella digital, luego seguí por un largo pasadizo, el proyecto se estaba desarrollando en la sala KUR. Para entrar a esa sala, tenía que además de mi huella, identificarme con el iris, recuerdo que la primera vez que lo hice me parecía surrealista, me hizo sentir miedo y no me equivoqué. Me senté mientras abría mi laptop, llegaba el resto del equipo.
Casi a los 40 minutos, sonó una alarma indicando que deberíamos ir al salón Kali Yuga, donde se encontraban los servidores, entramos dos, yo revisaría los pulsos y señales, mientras que desde la sala KUR, llegaban los siguientes mensajes
Haciendo ping a 111.55.1.152.15 con 32 bytes de datos:
Respuesta desde 111.55.1.152.15 : bytes=32 tiempo=75ms TTL=125
Respuesta desde 111.55.1.152.15 : bytes=32 tiempo=76ms TTL=125
Tiempos aproximados de ida y vuelta en milisegundos:
Mínimo = 73ms, Máximo = 76ms, Media = 74ms
Necesitábamos llegar a 5ms, por lo que entré para realizar otra conexión.
***
-Hola, ¿estás? —dijo su hermana, alzando la voz mientras entraba al departamento.
Ay, Caronte se cagó de nuevo, justo debajo de la mesa de centro, entró al baño a lavarse las manos luego de limpiar las gracias de Caronte.
-Putamare- otra vez no bajo la tapa del wáter- dijo para sí misma- luego de un fuerte suspiro.
Bueno, es hombre, igual no es malo, me regaló mi entrada para el meet and greet de BTS, no podría quejarme jamás, pero quiere que le limpie todo, siento que me tiene de su chulilla, pensaba mientras lavaba el servicio y ordenaba la basura para sacarla.
Cuando estaba por sacar las bolsas de basura, se dio cuenta de que Caronte había dejado su comida intacta. Dejó las bolsas hacia un lado y se acercó hacia él. Estaba con los ojos algo rojos y el hocico un poco sucio como si hubiera vomitado, casi sin moverse, daba la apariencia de que no tuviera fuerzas.
Ella empezó a buscar donde podría haber ensuciado con el objetivo de limpiar, pero no encontró nada, le escribió a su hermano, sin embargo, al no tener respuesta de varios minutos, buscó el teléfono del veterinario y escribió, le pidieron fotos del perrito, se las envió y luego de varios minutos, intento nuevamente contactar a su hermano sin tener respuesta.
Bajé a revisar las conexiones, cuando llegué éramos dos personas, al parecer habían reportado otras incidencias similares, me dirigí inmediatamente a la sala IVXLCD, no idea de qué significaban esos códigos, hasta hace un tiempo pensé que eran números romanos luego comprendí, tal vez un poco tarde, el otro significado.
No sabía con certeza que podría estar provocando la interrupción, entré a Quantum para realizar las consultas sobre cómo calibrar, pero tras sentir cinco segundos de frío intenso, primero desapareció la sensibilidad de mis dedos. Luego la de mis manos.
Al principio pensé que se podría tratar de una parálisis o un problema cardiaco, sin embargo, luego de empezar a ver borroso sospeché que podría ser un accidente cerebro vascular o un problema neurológico.
Traté de hablar o pedir auxilio, lo cual no tenía sentido porque era la única persona en la sala. Pasaron quince segundos hasta darme cuenta de que no podía mover un solo musculo de mis manos.
Mientras me concentraba en poder leer lo que me respondía la IA en la pantalla, empezó a sonar la alarma, esta vez mucho más fuerte. Se encendieron unas luces infrarrojas que impedían mi visión. Para ese entonces, mi cuerpo no me respondía.
Le respondieron de la veterinaria, lo mejor era llevarlo, finalmente tuvo que dejar a Caronte en observación. Me sorprende que mi hermano no me haya respondido, repitió varias veces en la veterinaria.
Ese día traté de descansar temprano para recoger al día siguiente a Caronte y luego ir a la universidad, tenía practica calificada de resistencia de materiales, pasaron las 6 horas, desperté y mi hermano aún no había llegado, solo tenía un emoji del ok, como respuesta a mi último mensaje de whatsapp.
Pasé por Caronte pero me dijeron que debía de seguir en observación, luego fui a la universidad, di mi practica calificada, al terminar el examen vi que tenía dos llamadas perdidas de mi hermano, me emocioné por un momento, sin embargo, al devolver la llamada, nadie me contestó.
Ya en casa, alrededor de las 7 pm, recibí una llamada de una central telefónica.
-Alo- respondí.
-Es usted familiar de Luis Gonzalez.
-Sí- respondí.
-Buenas tardes, le saluda Paola León, de parte Quantum IA.
-Soy del área de comunicación corporativa- me quedé en silencio.
Ella siguió hablando, indicándome que pasarían a recogerme porque habría sucedido una incidencia durante las pruebas del desarrollo de servidor cuántico. Respondí con un ¿Ah?
—Su hermano se encuentra bien—dijo.
A lo que yo solo guarde silencio.
—Solo hemos activado el protocolo de seguridad correspondiente.
—¿Qué protocolo?
Una pausa incomoda, duró 5 segundos.
—El mismo que acaba de llegar a su correo.
La recogeremos en 30 minutos y por favor, además de discreción necesitamos su firma digital al final del documento que acabamos de enviar a su correo.
Efectivamente había recibido el correo, el nombre del subject decía Protocolo Prometeo, era una especie de pdf con la particularidad de que solo se podía leer mientras los ojos avanzaban en el documento, es decir, tenía un identificador de iris, pero para mí parecía magia y lo peor es que no entendía ni la mitad del documento.
¿Cómo podría firmar algo que ni entiendo?, pasaron los 30 minutos y habían llegado por mí, parecían personajes de una película de aliens o de hombres de negro, no quise subir al auto, intente llamar nuevamente a mi hermano, pero me contestó nuevamente Paola.
Hola, sucede que tenemos su teléfono en custodia, ya leíste el protocolo, no hay nada que temer- dijo con voz bastante amable.
Tu hermano pertenece a un experimento de servidores cuánticos, es por ello por lo que para cumplir con las reservas del caso necesitamos reunirnos- me comentó ya con un tono menos complaciente.
No firmé nada, ni tampoco fui, no ese día, y conforme pasaron los días tenía la sensación de que empezaban a seguirme.
Tampoco pude recoger a Caronte, pues me dijeron que mi hermano ya lo había recogido, les pedí las cámaras, pero solo me mostraron el consentimiento y firma de mi hermano, a las semanas la veterinaria anunció su mudanza.
Googlee y hasta pregunté al chatgpt de qué trataba todo eso, solamente para que cada vez que buscará o preguntará recibiera de forma automática una llamada de Paola.
Así pasaron semanas y había que pagar cuentas, pero curiosamente se realizaban todos pagos desde las cuentas de mi hermano, la luz, el internet y hasta el mantenimiento del edificio.
Lo más extraño no era su ausencia, sino que pareciera que nadie notaba su desaparición, ni sus amigos, ni nuestra familia me preguntaba por él. Así pasaron meses y de pronto un día vi que había tenido actividad en Facebook, porqué si ya nadie utilizaba esa red pensé, él había compartido un post de Kali yuga, «¿Qué mierda es eso?», pensé, pasé dos semanas buscando información y hasta leí el Mahabharata, tal vez por un instante pensé que sí, mi hermano estaba atrapado en una decadente oscuridad.
Tratando de buscar respuestas no googleadas, ubiqué el proyecto Kali yuga en la Deep web, en una página de armenia, tuve que traducirla con un diccionario de inglés-armenio y luego al español, se mostraba un número fijo de contacto para más información, no sabía si llamar o no, finalmente lo hice, intercambiamos algunas palabras en inglés, la llamada no duro más de 3 minutos.
Aunque para este momento no solo no quería dejar ningún rastro, sino que hasta dudaba de la existencia de mi hermano, pero al terminar la traducción y más de seis meses después, había comprendido de qué trataba su desaparición.
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