El pez por la boca muere
Desconfiemos de los que aducen que por sí solos lograrán salvarnos. Una persona poco hará para solucionar los inconvenientes del país. Requieren rodearse de equipos talentosos. Liderar es delegar y escuchar.
Leer artículoTalleres literarios presenciales y digitales que te ayudarán a desarrollar tu técnica narrativa y encontrar tu estilo personal.

Una experiencia transformadora que combina técnica, creatividad y el desarrollo de tu voz personal como escritor.
Cada estudiante recibe retroalimentación específica para desarrollar su voz única.
Máximo 15 participantes para garantizar atención personalizada y dinámicas enriquecedoras.
Talleres matutinos, vespertinos y fines de semana. También modalidad 100% online.
Material selecto para profundizar en cada módulo y seguir creciendo entre sesión y sesión.
Únete a cientos de escritores que han desarrollado su talento en nuestros talleres literarios.
Durante más de 5 años me he dedicado a la enseñanza literaria, ayudando a escritores emergentes a descubrir y desarrollar su voz única.
Mi pasión por la literatura nació en la adolescencia, pero fue a través de la docencia que descubrí mi segunda vocación: acompañar a otros en su viaje creativo, proporcionando las herramientas técnicas y el apoyo emocional necesarios para florecer como escritores.
Creo firmemente que cada persona tiene historias únicas que contar, y mi trabajo es ayudar a que esas historias encuentren su mejor forma de expresión.

Reflexiones, lecturas recomendadas y herramientas para seguir cultivando tu oficio literario.
Desconfiemos de los que aducen que por sí solos lograrán salvarnos. Una persona poco hará para solucionar los inconvenientes del país. Requieren rodearse de equipos talentosos. Liderar es delegar y escuchar.
Leer artículoQue no quepa duda: el pavo real se vanagloria de su cola. La estabilidad geopolítica del mundo y el derecho internacional están hechos añicos desde que Estados Unidos se dejó gobernar, por segunda vez, por un miserable de tez naranja. Excusas para atacar países y derrocar regímenes las habrá siempre.
Leer artículoRespirar me costaba. No pude contenerme. Algo se apoderó de mí, y sin pensarlo, como cuando hice el amor, puse mis manos en su cuello, y lo apreté. Por mi mente no pasaba nada, solo la miraba, mientras la vida se le iba por esos gélidos ojos. No hesité, hasta creí disfrutar de su suplicio, de sus inanes esfuerzos por apartar mis manos. No pudo. Poco a poco dejó de moverse, hasta que su cabeza chocó contra el piso laminado en un golpe seco, ingrávido.
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