Volver al blogArtículo

Voto por convicción

Me niego a votar por el comediante solo porque va tercero o porque convirtió los debates en un capítulo más del “Especial del Humor”.

Pedro Casusol
03 de abril de 2026
9 min de lectura
No sé ustedes, pero a mí me cuesta creer que Carlos Álvarez tenga posibilidades de llegar a la segunda vuelta. ¿En qué momento hizo campaña el comediante? ¿Cuándo congregó a sus seguidores en alguna plaza pública? ¿Qué propuesta, además de la consabida pena de muerte y la denuncia del Pacto de San José, se le ha escuchado como candidato? Me resisto a aceptarlo, así como me niego a pensar que el balotaje decisivo será entre Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga o Roberto Sánchez. A estas alturas todavía podemos afirmar que el “No sabe/No opina” y “Blanco y viciado” son los verdaderos punteros en las encuestas. En cualquiera de ellas, juntos superan el 30%. Todo un récord. Para que se hagan una idea: en 2021, a este punto del proceso, la indecisión alcanzaba un 18%. Hoy nos enfrentamos al doble de desorientación y desidia. Es decir, estas elecciones están en manos de gente que aún no decide su voto, a pocos días de los comicios. El problema es que no existe arrastre popular. Somos una población desencantada de la política, con una crisis de representación que se refleja en los bajísimos porcentajes de intención de voto: Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga apenas rozan el 10%. El actual sistema, diseñado por un Congreso empeñado en que nada cambie, nos condena a una suerte de pelea de enanos cuyo resultado (cualquiera que sea) carecerá de legitimidad. Es evidente que quienes pasen a segunda vuelta lo harán con cifras miserables. Resulta imposible gobernar así. La vacancia será una espada de Damocles colgando de un hilo sobre la cabeza de quien salga presidente. Esas son las reglas que han creado el Congreso mafioso y los partidos que hoy tienen a sus candidatos disputando el pase al balotaje. Saben bien que ni siquiera tiene importancia quién llegue a probarse la banda presidencial el próximo 28 de julio. El verdadero poder radicará en el Senado, y el arrastre de la primera vuelta permitirá que personajes como López Aliaga, Luna o Acuña sigan gobernando desde la cámara alta. ¿Cuántos saben que la reforma electoral impulsada por el Congreso permite postular simultáneamente a la presidencia y al Senado o a la Cámara de Diputados? Es así como algunos aspirantes a inquilinos de la casa de Pizarro pretenden asegurarse una cuota de poder. Después de tantas vacancias y reformas constitucionales aprobadas al caballazo, el cargo de presidente de la República es apenas simbólico. Confían en el arrastre que puede generar una primera vuelta con candidatos incapaces de superar el 10%. Solo necesitan pasar la valla. Ahí radica el verdadero fraude. Tal como vienen las cosas, es probable que volvamos a verlos haciendo de las suyas en la Plaza Bolívar y sus alrededores. Son los que gobiernan, los que nos llevan directo al abismo. Por eso es que he decidido votar, en primer lugar, por una lista de candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados; en función de eso marcaré por su plancha presidencial. Se trata de un voto por convicción. Me niego a votar por el comediante solo porque va tercero o porque convirtió los debates en un capítulo más del “Especial del Humor”. Votaré sin esperanza, pero con el corazón en la mano.

¿Te gustó este artículo?

Compártelo con otros escritores que puedan encontrarlo útil